Bienvenidos al blog oficial de la Hermandad del Santísimo Cristo del Sepulcro de Daimiel

Hola amigos cofrades. Sed bienvenidos al blog oficial de nuestra Hermandad en el que podréis disfrutar de la vida y marcha de la Semana Santa en general y de nuestra Hermandad en particular. Además estamos abiertos a tus ideas, aportaciones y sugerencias, siempre desde el respeto y con la intención de mejora.
También podéis aprovechar este blog para poneos en contacto con la Junta Directiva para cualquier duda o aclaración.

martes, 5 de diciembre de 2017


Buenas tardes herman@s.
Nos encontramos ya en Adviento y nos vamos preparando de cara a la Navidad. Por ello, y como otros años, retomamos la tradición de poner un Belén en la Casa de Hermandad (Calle Nueva,4). Estáis todos invitados, tanto hermanos como cualquier persona interesada en insistir, a la inaguración el próximo día 9 a las 12:00 horas. También, se abrirá la Casa de Hermandad para la visita del Belén los días 10, 15, 16, 17, 22, 23 y 29 en horarios de 19 a 21 horas los viernes y de 12 a 14 horas los sábados y los domingos.
Además, quien quiera podrá hacer un donativo que será destinado a los padres Pasionistas. Esperamos vuestra asistencia.

miércoles, 22 de noviembre de 2017






Buenos días hermanos/as.

Ayer tuvo lugar la celebración de la misa de difuntos de la Hermandad oficiada en la Parroquia de San Pedro por Don Jacinto Antonio Naharro Alcázar. Durante la Eucaristía se rogó por los hermanos fallecidos este año en un clima de acompañamiento y sin olvidarnos de Nuestra Señora de la Piedad, ya que también se celebraba su onomástica y se dirigieron unas palabras hacia ella.

Un saludo y disfruten de una buena semana

lunes, 13 de noviembre de 2017

MISA DE DIFUNTOS





La Hermandad del Santísimo Cristo del Sepulcro les invita a su misa de difuntos que tendrá lugar el día 21 de Noviembre a las 19:00 en la Parroquia de San Pedro Apóstol.
Será una misa donde se rezará por los difuntos de la Cofradía y a la que podrán asistir tantos hermanos de la misma como aquellos que no lo sean y quieran asistir.

Esperamos su asistencia

viernes, 2 de junio de 2017

EVANGELIO DEL DÍA. SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

DOMINGO 4 DE JUNIO
SOMEMNIDAD DE PENTECOSTÉS
DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

COMENTARIO:

Los discípulos del Señor estaban reunidos pero con las puertas cerradas por miedo a los judíos, por la decepción de haber depositado su fe en Jesús, por la desesperanza al no ver realizada la redención del pueblo. El Espíritu Santo se hace presente en forma de lenguas de fuego porque es luz que ilumina la inteligencia, calor que favorece la acogida al Evangelio, fuego que contagia a todos y se extiende por todo el mundo. La presencia del Espíritu Santo hace de aquellos hombres llenos de dudas y de miedos, unos entusiastas apóstoles del Señor; de aquellas gentes divididas y extrañas unas de otras, un pueblo unido, viviendo el mismo Evangelio y la misma fe y esperanza.

PENTECOSTÉS

Pentecostés (ó Domingo de Pentecostés) tiene lugar éste año 2017 el 4 de junio. En esta fecha se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. La solemnidad de Pentecostés es una fiesta móvil, no tiene fecha fija en el calendario, siendo justo 7 semanas después del Domingo de Pascua.

Siete semanas son cincuenta días, de ahí el nombre de “Pentecostés” (= cincuenta) que recibió más tarde. La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

En el calendario cristiano con Pentecostés termina el tiempo pascual de los 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.

Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas. Muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio.

La fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.


Pentecostés (El Greco, 1597).

domingo, 28 de mayo de 2017

EVANGELIO DEL DÍA. SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

DOMINGO 28 DE MAYO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28,16-20:

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos». 

COMENTARIO:

Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?
Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte está creciendo en la comunidad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.
Por otra está creciendo al mismo tiempo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.
Es cierto que el desarrollo de la ciencia y la tecnología están logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.
Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va «salvando» solo de algunos males y solo de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.
¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia, tampoco ideología o doctrina religiosa. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal. Busca un horizonte, necesita una esperanza más definitiva.
No pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra. Al parecer no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras de aquel gran científico y místico que fue P. Teilhard de Chardin: «Cristianos a solo veinte siglos de la Ascensión. ¿Qué habéis hecho de la esperanza cristiana?».

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de amor salvador. Dios es una puerta abierta a la vida eterna. Nadie la puede cerrar.



Nuestra Señora de las Cruces, patrona de Daimiel, hoy día de la Ascensión procesionará por las calles de nuestra
localidad como es habitual.

domingo, 21 de mayo de 2017

EVANGELIO, VI DOMINGO DE PASCUA

DOMINGO 21 DE MAYO

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Comentario:

Jesús nos hizo una gran promesa: "No os dejaré huérfanos" (Juan 14,18). ¿Cómo no sentir arder el corazón y decir a todos: "¡ No eres huérfano !? Jesucristo nos ha revelado que Dios es el Padre y quiere ayudarnos, porque te ama. He aquí el sentido profundo de la iniciación cristiana: generar a la fe quiere decir anunciar que no somos huérfanos.